Prevenidos telón

Por Enrique Ramal 

Día x/n: primera semana de cuarentena, desayuno café y noticias de España, por primera vez pienso en la posibilidad real de no volver a estar con mis padres. Lloro, lloro, vuelvo a llorar y me ducho, al salir veo en el celular un mensaje de audio, las voces de mi madre y de mi padre me hacen sentir el hijo más orgulloso del mundo. Queda declarado ante el Atlántico que nos separa que pase lo que pase siempre estamos juntos. 

Día x/n: hoy sí sé qué día es, hoy es el Día Mundial del Teatro, 27 de marzo. Antes de ayer fue mi cumpleaños, llevo cinco años en el Teatro Emilio S. Belaval y se han sentido como un regalo. Volveremos a abrir el telón, prevenidos. 

Se abre el telón: Coordinación de eventos y distancia social, dicen los expertos que por un tiempo habremos de reducir los aforos a un tercio de su capacidad. Teatro Belaval: de 344 a 118. Sala Facultad: de 250 a 83. Anfiteatros: de unos 75 a unos 25. Salón Vitrales: de 45 a 15. Algo se nos ocurrirá para los camerinos y el distanciamiento social. 

Día x/n: hoy descubrí en un libro que los ninjas son como los Delfines, nunca se rinden. 

Día x/n: en la fila del colmado pienso en una frase de “El hombre y sus sueños”. “El hombre y sus sueños” de René Marqués es la última obra que nuestros estudiantes representaron en el Teatro, la frase dice: “Sólo el perro lo quería y el perro enloquece en la perrera”, me acomodo la mascarilla, hace calor, la fila casi no avanza y no tengo ni idea de por qué no olvido esa frase cuando el guardia de seguridad me ofrece hand sanitizer. 

Día x/n: casi 200,000 muertos en todo el mundo y yo me siento culpable por sentirme bien física y mentalmente. Reconozco esa culpa huracanada, la conocí después de María. 

23 de abril: hoy me examino del curso online de telepatía, el ejercicio es enviar un abrazo a toda la comunidad de Sagrado, un abrazo cálido y con llanto para el duelo y de brisa y con canto para la esperanza. 

Abrazos. 

PD: si reciben el abrazo me lo envían de vuelta para sacar ya la telepatía de la lista de “Cosas que aprender en cuarentena” y centrarme de una vez en lo importante: aprender a bailar salsa.

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