Mi cuarentena

Por Emmanuel López Centeno

Llegó un nuevo día y siento que el ayer no ha terminado. Estoy en constante repetición que no sé que día es, la hora o cuál trabajo estoy haciendo, sin duda la cuarentena no ha sido fácil para ninguno de nosotros. Los ajustes a esta nueva realidad y nuevas responsabilidades que abruman; ya no sabes cual atacar primero. La ansiedad y el desespero atacan bloqueando el sistema. No puedo pasar por desapercibido esos días en que nos levantamos sin ningún tipo de energía y encima de eso los veinte mil trabajos que tenemos de cada clase, cada una quemando el cincuenta porciento de nuestras neuronas. 

Las puertas de mi casa han permanecido cerradas, creado en mí el “quarantine stress”. El tener esas puertas cerradas me ha dado más tiempo para mi, me ha dejado entender y saber de lo que soy capaz de hacer. He de recordar que no soy lo que el mundo dice que soy y que yo tengo las limitaciones que digo que tengo. Soy de los que exhorta a salir de las zonas de conformismo a los demás y luego soy yo quien se quedó en la suya. Sin duda alguna cuando esas puertas se abran no vuelvo a ser el mismo, sin embargo, el cambio comienza desde ahora. 

Ya tuve mi día en el que exploté, la ansiedad y el enojo se apoderaron de mi ante el desespero de estar en estas cuatro paredes, sentirme inútil al no estar en mi rutina. Ese día me cegué y no veía lo afortunado que soy de poder seguir estudiando y mejor aún pasar este proceso junto a mis motores de vida: mis sobrinos y familia en general. Esta cuarentena me ha sacado lagrimas de desespero y ansiedad, pero sin duda alguna han sido más mis lagrimas de orgullo por las oportunidades que se me han brindado y sobretodo el poder seguir siendo de ayuda para los demás. 

Gracias cuarentena, gracias por lo aprendido. Descubrí que la pintura y el arte me ayuda a bajar el stress, cuando las palabras no me salen. Descubrí nuevos propósitos de vida. Un fuerte abrazo a esas amistades que hemos creado virtualmente. Ya mismo esto termina y extrañaremos algunas cositas de esta experiencia. Solo nos resta sacar el máximo de este tiempo y poco a poco salir de la crisis, porque estar en el suelo, para nosotros los puertorriqueños, no es una opción. 

Espero caminar pronto por los pasillos de mi Alma Mater, saludarles y seguir creando memorias para el baúl de recuerdos. Cuídense bien y sigan las instrucciones de los profesionales de la salud. Dios los bendiga. 

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