A cada controlador(a), le llega su cuarentena

Por Ing. Milly Cabán, MBA
Directora de Operaciones, VPAA

A

Hay una expresión que dice: «A cada lechón le llega su navidad». Mi relato o reflexión de hoy, quiero titularlo: «A cada controlador(a), le llega su cuarentena». Yo presumo, que este tiempo es uno de «mil y una historias» para cada uno de nosotros. Que todos tendremos un libro o al menos un capítulo al dar por concluida esta etapa. Cada uno(a) narrado desde el lugar donde se encuentra y en el que le ha tocado permanecer en este aislamiento. Yo quisiera pensar que cada uno ha tenido un espacio para reflexionar sobre algo en particular o sobre mil cosas, en mi caso, como mencioné al titular la reflexión: «a cada controlador(a) le llega su cuarentena», ya les di un “hint” de en lo que he estado meditando, este ha sido un tiempo para desacelerar, pausar, frenar, para detenerme… La agenda desde marzo 15 está en blanco. Una agenda que usualmente está llena de cosas, porque suelo planificar hasta el más mínimo de los detalles. Hasta el más mínimo: una llamada que voy a hacer, algo que necesito comprar; escribir mis planes es mi manera de sentirme «en control». Dado que el tiempo y cómo este transcurre yo no lo controlo. No controlo si hoy es lunes, o martes o jueves o si ya son las 8:00 a. m. o las 3:30 a. m. No controlo ni el día ni la hora, el poder escribir en mi agenda lo que voy a hacer en un período de tiempo me da una sensación de control que a su vez me da, o yo creía que me daba, paz. Sin embargo, en este tiempo he descubierto una manera nueva de tener paz y se llama: confiar y soltar. Y, es bonito, de verdad lo es, estas son expresiones que había hecho anteriormente en mi vida, en otros contextos y ante otros eventos, pero realmente este período de tiempo ha sido un verdadero laboratorio, y el curso se llama «suelta la agenda y detente». 

Este es un espacio en el que habiéndose limitado al máximo las interacciones, o al mínimo necesario, a interactuar solo con nuestro círculo más íntimo, podemos mirarnos, realmente mirar hacia adentro, y mirar nuestras maneras de ser, nuestras maneras de reaccionar, nuestras emociones, aquello que hoy me causa tristeza, frustración o coraje, no tengo a quién adjudicárselo directamente, no tengo a quien culpar o responsabilizar por lo que me hace sentir de una u otra manera, por otro lado, ha sido mágico saber que muchos de aquellos momentos que me producen felicidad, bienestar, sensación de plenitud tampoco hay alguien a quien debérselos, si no a mí misma y a las poquitas personas que tengo más cercanas, en mi caso también a mi relación con Dios. 

He estado utilizando mucho esta expresión que hoy me viene a memoria, siento «que se abrió un portal», en este caso un portal que en lugar de llevarme afuera me ha traído hacia adentro, hacia adentro de mi casa, de mi hogar, de mí misma, a redescubrir, a descubrir cosas que no sabía. Esos espacios de la agenda que ahora están vacíos se llenan a diario con momentos, en su mayoría buenos, claro que tengo momentos también de dificultad, donde la tristeza gana territorio, la incertidumbre produce ansiedad, pero 

también he convertido mi casa en el lugar donde encuentro lo que antes buscaba afuera de ella. Antes mi esposo y yo salíamos a buscar cosas que hemos descubierto que tenemos en casa: buena comida, música, entretenimiento, y un lugar donde hasta podemos realizar nuestros respectivos trabajos. Los lugares de la casa que antes daban paso a momentos rutinarios, hoy se convierten en escenarios para darle vida a momentos mágicos, únicos, y sobre todo, no planificados. Definitivamente ha sido un tiempo de redescubrimiento. 

Mi invitación para hoy sería a que mires aquello en lo que Dios o la vida (como quieras verlo) está trabajando contigo y para ti. Y que experimentes un sentido de verdadera gratitud, no la de un perenne positivismo ilusorio si no la de poder disponer de un tiempo que te permita mirar genuinamente aquello que te ha funcionado y aquello que no. Para luego dar gracias por lo que sí funciona y descartar, cambiar o mejorar lo que no. 

Este es un espacio que he decidido ver como una plataforma hacia otros niveles de crecimiento. ¿Cómo lo ves tú? 

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